Quizás en algún momento de nuestra vida todos nos hemos preguntado por qué es tan difícil encontrar a esa persona que te agrade, que te haga feliz, que te acompañe con tus defectos y virtudes el resto de tu vida. Para mí la respuesta es bastante sencilla, personalmente pienso que sufrimos tanto por amor y ninguna persona nos parece la adecuada, porque tenemos al amor idealizado, todos en nuestras mentes creamos y poseemos una concepción del amor engrandecida, perfecta… Todos queremos que esa persona sea como nosotros deseamos que sea, sin pararnos a pensar que no hay nadie idéntico a nosotros que cada persona es un mundo y es esa diversidad lo que enriquece y hace que el ser humano sea tan especial. Sin embargo en vez de aprender, de comprender, de compartir, de aceptar… esas diferencias lo que hacemos es rechazarlas, es encasillarlas en defectos, en manías, en egoísmos… y eso provoca el fracaso, eso provoca que aquella flor que un día nació se vaya marchitando, hasta acabar muriendo.
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